El malestar psicológico de un individuo puede manifestarse de manera generalizada o presentarse con diferente intensidad en los múltiples contextos relacionales.
La persona puede darse cuenta de que no tiene una relación serena consigo misma y / o con otros o que tiene reacciones inadecuadas que podrían conducir a un sufrimiento personal y de las personas significativas. Puede experimentar problemas recurrentes en la familia, trabajo, relación de pareja o en la esfera de la sexualidad.
A veces el sufrimiento mental se expresa a través de síntomas corporales (por ejemplo, dolor de estómago, dolores de cabeza, taquicardia, algunos tipos de dermatitis, etc.), que no coinciden con las causas orgánicas comprobadas por exámenes médicos.
La psicoterapia ayuda a la persona a ponerse en contacto con la parte más íntima de sí misma, reconociendo y nombrando las emociones y las necesidades subyacentes para aumentar su grado de libertad, autonomía y responsabilidad.
La primera sesión tiene como objetivo el mutuo conocimiento, la definición del problema y el planteamiento de una vía terapéutica eficaz para abordarla.
Durante la primera sesión, se evalúan las modalidades de intervención más apropiadas y los recursos disponibles para activar. Se puede ofrecer una psicoterapia individual, o se puede evaluar la implicación durante el proceso terapéutico de personas significativas como la pareja o miembros de la familia.